Bendición de las casas

(FORMULA PARA BENDICION IMPARTIDA POR UN LAICO) Nos ponemos en la presencia del Señor, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Amén.

(El misionero dispone a los presentes para la celebración con estas palabras)
Queridos hermanos, dirijamos nuestra ferviente oración a Cristo, que quiso nacer de la Virgen María y habitó entre nosotros, para que se digne entrar en esta casa y bendecirla con su presencia. Cristo, el Señor, está aquí, en medio de ustedes, fomente su caridad fraterna, participe en sus alegrías y los consuele en las tristezas.
La visita del misionero, a cada familia de la comunidad tiene como finalidad que, en su persona, el mismo Cristo entre en cada casa llevando la paz y la alegría. Esto se realizará sobre todo por la lectura de la Palabra de Dios y por la oración de la Iglesia.

Lectura del Evangelio según San Lucas (Lc 19,1-10):
Habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad.  Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores del impuesto y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja  estatura. Entonces se adelantó corriendo y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por allí.
Cuando llegó Jesús al lugar, miró hacia arriba y le dijo, “Zaqueo, baja en seguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa.” Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Entonces todos empezaron a criticar y a decir: “Se ha ido a casa de un rico que es un pecador”. Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús:
“Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más.

Jesús, pues, dijo con respecto a él: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.” Palabra de Dios.
Gloria a Ti, Señor Jesús. 

SALMO
Al salmo respondemos: EL SEÑOR NOS CONSTRUYA LA CASA
 
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los guardianes. R.
Es inútil que madruguen,
que velen hasta muy tarde,
comiendo el pan de sus fatigas.
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! R.
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa, el fruto del vientre:
Como flechas en las manos del guerrero,
así son los hijos de la juventud. R.
(El misionero explica brevemente el texto leído)

PETICIONES
Con ánimo agradecido y gozoso invoquemos al Hijo de Dios, Señor del Cielo y de la tierra, que hecho hombre, habitó entre nosotros, y digamos:
"Quédate con nosotros, Señor".
  1. Señor Jesucristo, que con María y José santificaste la vida doméstica, ven a vivir con nosotros en esta casa para que te reconozcamos como huésped y te honremos como cabeza. Oremos.
  2. Tú, por quien esta casa cobra sentido, y se va levantando hasta formar un templo consagrado, haz que los habitantes de esta casa se vayan integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. Oremos.
  3. Tú, que enseñaste a tus fieles a edificar su casa sobre piedra firme, haz que la vida de esta familia se apoye firmemente en tu Palabra y, evitando toda división, te sirva con generosidad y de todo corazón. Oremos.
  4. Tú, que careciendo de morada propia, aceptaste con el gozo de la pobreza la hospitalidad de los amigos, haz que todos los que buscan vivienda encuentren, con nuestra ayuda, una casa digna de este nombre. Oremos.
  5. Tú, que siendo Dios te hiciste servidor de los hombres, ayuda a esta familia para que en ella reine la armonía y la paz que solo Tú puedes regalarnos. Oremos.
(Los dueños de casa pueden agregar  sus intenciones personales).

ORACION DE BENDICION                                 
Dios Eterno, que con tu amor de Padre no dejas de atender a las necesidades de los hombres, derrama sobre esta familia la abundancia de tu bendición y santifica con tu gracia a los que viven en esta casa, para que, obrando según tus mandatos, y aprovechando el tiempo presente, lleguen un día a la morada que tienen preparada en el cielo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
(Después de la oración de bendición, el que dirige la celebración rocía con agua bendita a los presentes y la puerta de la casa, diciendo:)
Que esta agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección. Amén.

ORACION FINAL
"Hoy ha llegado la salvación a esta casa". Dios ha venido hoy a nuestra casa, y quiere quedarse. Vamos a dar gracias a Dios por ser una familia cristiana. Tomados de la mano rezamos el Padrenuestro.
Y vamos a saludar también a nuestra Madre, la Virgen María, la Madre que Jesucristo nos regaló, para que ella también habite en nuestra casa y los proteja bajo su manto. Rezamos el Ave María.
Te pedimos Señor, que esta familia viva siempre unida en la fe y en el amor, cumpliendo tus mandamientos y sirviendo a los hermanos. Y te pedimos que derrames sobre nosotros tu bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 

Los laicos
También los laicos, hombres y mujeres, por su sacerdocio común del pueblo de Dios que recibieron en el bautismo, pueden realizar algunas bendiciones. Esto vale, sobre todo, para personas laicas que tienen un cargo propio (padres de familia), o un ministerio recibido (lector, acólito, ministro extraordinario de comunión), o una función especial que desempeñan en la Iglesia (misioneros, catequistas), o han sido nombrados para el caso.
Los ministerios que se confían como suplencia a los laicos no hacen de ellos "ministros ordinarios", ni confieren parte del ministerio de la Ordenación. Se trata de una delegación temporal para realizar servicios que no necesitan del sacramento del Orden, pero sí son una expresión entre otras del "sacerdocio bautismal".


Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa - www.medallamilagrosacrl.com.ar
Avda. Reyes Católicos 1600 - Canónigos Regulares de Letrán - Tel: 4394277
Arquidiócesis de Salta - Argentina

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